Hoy sobre esta tierra,
sedienta del agua que la tormenta le ofrece,
clavo mis rodillas de golpe
en caída esperada.
No habrá mas lucha ni más pelea,
mi espada quedó atrás arrastrada,
surcando en esta tierra embarrada,
garabatos de una vida entera,
entera llena de penas .
Hoy sobre esta tierra,
sedienta de las lágrimas que mi llanto le ofrece,
entierro con fuerza mis manos dolidas,
arrancando del alma un grito
de amargura manchada de barro.
Grito desgarrado de gigante,
de quien pude llegar a ser algún día,
grito que me raja el alma
desgarrarrando mis entrañas,
mezclando mi lamento
con el tronar de los truenos.
Comienzan una a una las gotas a descender obligadas,
huyendo del ruidoso trueno
a esconderse entre mi pelo.
Golpean mi cabeza
con notas de música desafinada
que termina por empapar mis ideas
con dolorosa humedad...
Gotas hermanas se proclaman
al corretear por mi cara,
cuando se juntan
con las que de mis ojos manan.
Cada vez más cercana
está la amenazante tormenta,
momento idoneo pienso,
para lanzarte este último verso,
en un grito que reviente distancias,
destinos y tiempos...
Aquí permaneceré,
plantado de manos,
esperando echaré raices
en esta tierra sedienta
de la sangre que mi cuerpo ofrece...
M.B2013