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2014-11-29

El juego.


Tampoco hoy empezaré por llamarte querido, me parecería absurdo por mi parte hacerlo,
incluso atrevido, por el poco tiempo que hace que nos conocemos. ¿No crees?
Así pues, comenzaré como siempre, sin tediosas presentaciones y directo al tema.

Siempre me pilla en pelotas esa canción que me recuerda a algún momento, una que al escucharla me lleva a ese instante concreto, de tal manera que llego a tener la sensación de estar viviendo aquello de nuevo.

Eso mismo me ha pasado hace un momento tan solo, al encender la radio para ducharme.
Ya sabes lo que me gusta escuchar música mientras me aseo, pues fíjate,
solo con el comienzo del bajo y los platillos de esa canción ya me he acordado.
¿Tú crees en la casualidad?
Era junio y sonaban los Guns N' Roses en el Ipotx, el rockbar de moda del momento,
en la zona de copas de la ciudad,  donde los niños de papá siempre estaban de más,.
My Michelle, esa creo que era la canción.
Fue, como te digo, a principios de mes y hacía calor.
¡ Joder, es que por entonces, en junio ya hacía calor!.

Lo recuerdo por aquel mínimo vestidito corto, azul oscuro, con florecillas blancas 
y que ella llevaba aquel día, coqueto y tan generoso en el diseño,
que se afanaba por mostrarme e incluso por invitarme, con gracia y descaro,
a una simple caricia ya, a un roce de una vez, a un "disculpa, fue sin querer" tras un empujón simulado por parte de mis manos,sobre esa piel tan blanca que cubría,
del mismo color del sol en algunas tardes de febrero; casi pulida y tan sensible que incluso se alteraba con solo peinar su pelo con mi voz, desde un costado,
a eso de la altura del hombro, a escasos dos, tres milímetros sobre su piel  y con un simple, "¿y tú txiki, qué tomas?.

Tal vez fuese solo un juego del que parecía que fuésemos dos conscientes consentidos
y nos divertía jugarlo. Ocurría siempre lo mismo.
Ella me miraba, solo me miraba y yo tenía que insistir, acercándome más a ella,
hasta casi saborear su dulzura natural, salpicada de esa fragancia tan fresca
que ella solía dejarse prendida, con solo dos gotitas, sobre su cuello.
Entonces yo se lo repetía sí, pero más bajito, tanto, que era ella la que tenía que acercarse. Y lo hacia, se acercaba hasta tocarme el corazón, sin dejar de darme un anticipo
de los besos que nos ibamos a dar, con solo mirarme.

Así, aquel día de mediados de un junio tan habitualmente cálido;
mientras en el rockbar de moda, hoy un "Compro oro", sonaba My Michelle,
fue que de tanto jugar a acercarnos, acabamos por encontrarnos y al fin tocarnos,
a eso de la altura de la boca, en aquel nuestro primer beso.

Hoy ya ha pasado mucho tiempo y es noviembre, pero esa canción de entonces
me ha llevado a revivir nuestro juego y a confesarte a ti, día 29 de mi diario,
que yo también era feliz cuando nos haciamos aquello y que en cierta forma,
no sea tanto la canción como el juego en sí, 
lo que ahora echo de menos.

M.B.14

My Michelle.
Guns N' Roses.
Video


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2014-11-18

Fotografías Propias. Paisaje, micología y otros...

7 Paisajes de Barakaldo.
   

Cielo de Lava. Barakaldo. 2014/11

Tsunami. Cerca de Barakaldo. 2014/11

 Arco Iris. Barakaldo. 2014/11

Explosión de fábrica clandestina de algodón de azúcar. 2014/11
 
Rozando la luna sobre el frontón. 2014/11

Arcoiris II. Barakaldo. 2014/11

Tsunami. Cerca de Barakaldo II. 2014/11


Y Uno de Bilbao. 2014/11



Exposición Micológica de setas recogidas.
Kobetamendi.










Varias.

 Red Dragon


 Rana.
 Happy

Up or Down

 Escamas/ Escombros
Avispa

M.B.14


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2014-11-11

La Leyenda de Eneko Tellagorri. II Zortziak Bat


http://www.mecenarts.com/oeuvre-cunilingus-49-579.htm
Con diecinueve años recién cumplidos, Eneko decidió abandonar, sin motivo alguno aparente los estudios, o eso fue al menos lo que fueron pregonando los miembros de su familia por la aldea; aunque unos dicen que si fue por continuar con la tradición ovina y láctea de la familia y otros, los más íntimos y escasos en cambio, creemos que algo sucedió entre Eneko y aquella profesora de francés que le dio clases durante aquel curso. Pero eso será más adelante.

Como decía, Eneko Tellagorri dejó los estudios, seamos claros, por lo sucedido con la profesora de frances. Después continuó perfeccionando su habilidad para el cunilingus, a la vez que ayudaba en el caserio con el pastoreo de las ovejas y en la venta a domicilio del queso que producía su familia y que tan buena fama llego a tener en la región por aquella época.

Durante aquellos días, se repetían sus visitas a la casa de las primas Zazpilanda, hasta cuatro y cinco veces por semana.
Mirentxu lo tenía todo siempre muy bien organizado, de tal manera que al anochecer, cuando todos en la casa descansaban en sus aposentos, ella dejaba abierta la puerta trasera del caserio, la de acceso a la leñera y encendía una vela sobre el alfeizar de la ventana como señal de paso libre para el muchacho.

A las nueve en punto, Eneko entra por la puerta  y tras atravesar la cocina, subir catorce escalones y cruzar un corto corredor apenas iluminado, accede silencioso a la habitación de Ane.

Una imponente cama armada en madera, vestida con seda color plata y salpicada de cojines y otros trapos, preside el centro; rodeándola, tres biombos cuyas seis caras, forradas de espejo, reflejan desde todos los ángulos lo que sucede sobre la cama. 
Desde un gran ventanal abierto de par en par, llega el frescor a hierba de las campas próximas al caserío, haciendo temblar las llamitas de las múltiples velas que iluminan, amarilleándo por completo, la estancia.
Hay otro gran espejo en el techo, sobre la cama y junto a esta, una bañera de hierro fundido y grifería dorada. Un armario de cuatro puertas en madera y un pequeño tocador completan la decoración junto a dos estatuas esculpidas en mármol a tamaño natural de dos soldados griegos castrados, a ambos lados de la puerta.

A las nueve y tres minutos, Ane y Mirentxu desnudan ya a Eneko.

–Has tardado demasiado en llegar hoy chico malo y deberemos castigarte como mereces, ¿verdad Ane?

–Por supuesto prima, Eneko ha sido muy malo. Mira como nos tienes, chico malo. – Asiente Ane mientras camina en circulo, muy despacio al rededor de Eneko, estudiando el lugar exacto donde hincarle los dientes.

Mirentxu coge entonces uno de los muchos pañuelos de seda que hay sobre la cama y tras indicarle a Eneko que alce los brazos, sujeta ambas manos a la anilla de la gruesa cadena que cuelga del techo.

–Tocarás y nos follarás cuando nosotras te digamos y ni se te ocurra sacar tu juguetito o aquí mismo lo pierdes. ¿Me has entendido? –y azota a Eneko en la nalga con su fusta.

Aumenta el volumen de su pene, a la vez que la presión en el interior de su boca va haciéndose más palpable contra la parte trasera de sus incisivos.
Ellas muerden y pellizcan sus pezones y también entre ellas mismas.
Por momentos se alejan de Eneko y se acarician mutuamente, entre jadeos y risas, como cuando están solas y se muerden los labios.
Y es que ya por entonces, ambas saben lo que más le gusta a Eneko y se exhiben ante él, le mordisquean como roedores entre sus muslos y sobre el pubis hasta que, dado el tamaño que el pene de Eneko adquiere, una de ellas, Ane, hace los honores metiéndoselo por completo en la boca.
Eneko no puede por más que cerrar los ojos y dejarse hacer allí mismo, apenas a cuatro pasos de haber cruzado la puerta. Ha conseguido controlar su lengua, hasta el punto de decidir cuándo sacarla y cuándo no, por mucho que esta empuje.

–Despacio glotona. –Aconseja Mirentxu a Ane, mientras juguetea con los testículos de Eneko entre sus uñas, a la vez que mete uno o dos de sus dedos en su vagina –No vayas a comértelo todo, deja algo para tu prima mayor.

Luego se turnan y mientras Mirentxu ensaliba el pene de Eneko, es Ane la que mordisquea y lame el culo de su prima. Hasta que esta, tras una seña de Mirentxu se ofrece de a cuatro sobre la cama o tumbada con las piernas y el sexo abiertos para que, una vez desatado y como potro salvaje, Eneko la embista con furia mientras comienza a desplegar desde su boca, centimetro a centimetro y hasta un total de treinta y cinco, aquella lengua con apariencia fálica con la que Mirentxu se golpea el clítoris y la vulva primero, para tras hundirla por completo en su sexo y  sacudirla en su interior, haciéndola entrar y salir violentamente, correrse varias veces, mojando por completo las sábanas de seda plateadas y a sus dos compañeros de trío.
Pasan las horas, saboreándose, fornican deshinibidos experimentando todas las combinaciones posibles entre ellos, para al final y una vez que las dos jovenes primas quedan acostadas sobre la cama, experimentar lo que denominan el “Zortziak bat”, o lo que viene a ser lo mismo, “Los ocho en uno”.

El “Zortziak bat”, era en sí, la técnica por la cual, Eneko pasaba la punta de su lengua sobre determinada zona erógena, normalmente localizada en el clítoris y que consistía en el trazo de una estrella de ocho puntas, de forma muy rápida y repartiendo presión de forma estratégica sobre cada una de las ocho terminaciones de dicha estrella.
El movimiento venía a durar tres o cuatro segundos y el orgasmo estaba garantizado. Una noche, Mirentxu llegó a pedir cinco de forma consecutiva y tuvieron que reanimarla entre Ane y Eneko echándole un balde de agua sobre su cabeza ya que había perdido por completo el conocimiento.

Pasada la media noche, era cuando Eneko regresaba a su caserio y trepando por la bajante de zinc próxima a la ventana de su habitación, accedía a la misma sin levantar sospechas entre su familia.
La verdad es que todo iba de maravilla. Disfrutaba de buen sexo a la vez que desarrollaba y mejoraba su técnica con el cunilingus y además, tenía la sensación de que las chicas del pueblo e incluso de la comarca, empezaban a fijarse en él. Bueno, las chicas, las madres de las chicas e incluso las abuelas de las chicas.
Y todo a raiz de aquel curso de frances que comenzaron a impartir en su colegio. Puede decirse que fue a partir de entonces, que comenzó a forjarse la leyenda de Eneko Tellagorri y su Zortziak bat.
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Los nombres de personas y de lugares que aparecen en este relato son todos ficticios, cualquier semejanza o parecido con la realidad, es puta casualidad, la verdad sea dicha.

 M.B.14


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2014-11-04

Fotografías Propias. Errekatxo. Androidografías. 014


 Errekatxo - El Regato


Hogar desde la ventana.
     Paso por su lado, el izquierdo si miramos hacia la puerta, contraria con el norte. Apenas el sonido de una radio, mal sintonizada, se escucha desde el exterior y en ella, un hombrecillo se afana en intentar explicar porqué, bajo su "siempre objetivo" punto de vista, aquello no fue penalty, mientras decenas de voces y sonidos de lo más peculiares, provenientes de otras emisoras vecinas, camuflan sus palabras de sinsentidos.

Quedan restos de una cena para tres aún sobre una gran mesa de roble, semicubierta por un mantel con motivos en rojo, verde y blanco; también canta una mujer en la planta superior, lo que distingo como una nana.

     Llega el olor a aceite de oliva, calentado a la temperatura justa a la que se fríen un par de huevos, con patatas y pimientos y un poco de chorizo. Seguro que hubo pan de hogaza y queso y nueces y sagardoa y membrillo.
Las nueces con queso dicen que saben a beso. Eso dicen sí.

     La luz en el interior, ilumina una pequeña escalera artesanal de madera y bajo ella, un pequeño cuadro basado en una escena de la época victoriana; sentado en su butaca de cuero, junto a una chimenea, dormita un hombre y de su mano, como un péndulo, cuelga un libro aún por empezar. En el cenicero, un cigarrillo rubio añade jirones de seda blanca a la escena.
Calla la mujer y baja sigilosa por las escaleras. Se dirige a la radio, cambia de emisora y al momento, consigue sintonizar el  I´m mine, de Pearl Jam en la RRFm.

     –Cielo, sube el volumen y ven. –Él ha despertado.

Ella se acerca y a la altura de sus pies, suelta y deja deslizar sobre su piel, la bata de raso en color vino que viste para, ya desnuda, sentarse sobre sus piernas. 
Se acoplan y pronto se atreven con un primer beso, de reconocimiento, mirándose a los ojos. Luego se regalan tres más idénticos y por fin, uno continuo, uno de esos besos insomnes, a los que tantas veces el amanecer, ha llegado ya a sorprender, aún despiertos sobre los labios.

Pienso en aquello de las nueces y el queso.
Sonrio y miro la hora. No llevo reloj.
Hace frío.
–Creo que va siendo hora de volver a casa, ¿no, vasco?
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 Amaia


 
Mirada.
 
 Cementerio junto al o sobre el frontón.

 Mirando con mirada vegetal.

 
Nocturno.
 Eskauritza Kalea
Enano de Jardín frente a su caserio
Aleros de madera.

 Balcones y alero.

 Desde la defensa.

Errekatxo.

M.B.14

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2014-10-28

Fotografías propias IV: Surfing Moon // Desde la obra.

Dibujo y montaje digital con teléfono móvil.
Título: Surfing Moon 

M.B.14  S.M //1
M.B.14  S.M //2
M.B.14  S.M //3
M.B.14  S.M //4


Fotografías en blanco y negro desde una obra.
Barakaldo.2014/10/25
Estructura de andamio semivacia.

Con la cara lavada y recién peinada.

Detalle de fachada sobre azul y nube.

Fin de la pista de despegue y semáforo en rojo.


Picado desde sexto piso sobre el entablado.

M.B.14





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2014-10-20

Campeonato de Euskal Herria de Surf de Montaña - 2014

II
 Euskal Herriko Mendisurfako Txapelketa - 2014
 Campeonato de Euskal Herria de Surf de Montaña - 2014 Basque Country´s Montainsurf Championship - 2014
1.
   La primera jornada de este II Campeonato de Euskal Herria de surf de montaña, no deparó sorpresas en lo climatológico, y tanto los cuatro espectadores que se dieron cita, así como los participantes, disfrutaron de un día de la ostia para la práctica de este nuevo deporte minoritario de origen vasco, en un ambiente de lo más festivo.
Una vez izada la bandera, y antes de que esta se disipase, se procedió a deformar el terreno, el monte Serantes en esta ocasión, hasta lograr la ansiada falla de izquierdas, tan buscada por los surfistas más preparados del planeta, muchos de ellos aquí reunidos en las faldas de este monte bizkaino.
  
 2.
Iñaki Perurena fue el elegido para efectuar el Empujón de Honor y la verdad, él solito se encargó, como puede apreciarse en la imagen, de lograr el paisaje adecuado y la esperada Falla de Izquierdas, en un ti-ta y ante la incredulidad de una parroquia entregada desde el pricipio a la celebración en un ambiente festivo, en el que no faltaron el consabido talo relleno de sus ricas variantes, el txakolin, el queso y algún que otro porrillo que rulaba por la zona de... ¿Ya dijimos que había queso, no...?
Hemos podido recoger las primeras palabras de Iñaki tras su hazaña:

 –¡Aiba la ostia!, con alcalde ahora discutía, muy fuerte que le he aprretado dice. ¡Qué ostias aprretar fuerte!, ¿los montes de mantequilla son o qué? vamos, que ya como antes no hacen, eso le he dicho y un soso que es.

3.
Por lo demás, la competición transcurrió sin más sorpresa, que el tercer puesto alcanzado por el surfista local, proveniente de la margen izquierda, el barakaldotarra Eneko Topamí, a quien le faltó desgastar su pierna derecha tan solo tres centímetros más por encima de la rodilla, para haber sobrepasado al griego Pernas Limaudas en la clasificación.
No obstante, Eneko estaba contento al finalizar con el ejercicio relizado pero a su vez, se quejaba amargamente de la mala suerte que parecía haberle acompañado. Estás, sus declaraciones:

–Yo no vine a luchar contra losh elementosh, e Iñaki lo esh, ¡oshtia!
Esh un elemento de mucho cuidado, ha dejado la falla, ¿muy brava, no? y apenash she deshlizaba la tabla. Luego mucho animalito shuelto, ¿no?
Putash me lash he visto para eshquivar a una docena de caracolesh, con la lluvia de la noche y eshte shol mañanero shalen en cuadrillash, y ya sabesh, ¿no?, que shi ellosh para allí, que shi yo para allá, al final a poco másh me choco con ellosh y losh caracolesh, shon muy puñeterosh, ¿no?, eshosh she te meten debajo y cuando te quieresh dar cuenta, ¿no?, han volcado la tabla y estash por losh shuelos y con menosh dientesh que ellosh.
Pero bueno, ¿no?, eshtoy contento, shigo recuperándome aún del muñón en la mano izquierda y el tema de los dientesh ya mejor, ¿no? aunque no pronuncie bien la eshe aún, ¿no?, pero ya he empezado a comer jamon cocido cortado muy finito y quesho freshco, ¿no?
 Ademásh poco a poco eshpero irme encontrando mash cómodo shobre la tabla, ¿no?, aunque shé que el griego y el francésh eshe, Emili Malacaré, shon dosh grandesh en eshto y aún debo dejar mucho de mí...¿no?
Oye mira, apaga la cámara un poco, no grabesh eshto.

¿La hash apagado, no?, mira, no me miresh con esha carita ¿vale?, ¡lo shiento joder!, esh que she me eshcapan al pronunciar la eshe, shin querer shalen entre los huecosh de losh dientesh.
Ahora te doy una toalla... Firmada ¿no?

4.
Detalle de un instante durante la participación de Emili Malacaré, a la postre, vencedor de este campeonato. Pueden apreciarse perfectamente, las dos prótesis de goma que lleva en su mano y pie izquierdos. Recordemos que ambos los perdió el año pasado en Canadá, como consecuenca de las mordeduras de un castor que se le cruzó en pleno cabalgar de falla.
Cabe resaltar también, y lo haré en negrita, que el campeón, lucía sobre su tabla la correspodiente publicidad del blog que le patrocina y que no es otro, que quien les ha informado rigurosamente de este evento.

M.B.14
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2014-10-18

La leyenda de Eneko Tellagorri.

  

Sí es cierto, ni la naturaleza, ni la propia genética adquirida, habían dotado a Eneko Tellagorri de alguno de los encantos que a otros muchachos les sirven para llamar la atención de las chicas o para al menos, merecer más de dos o tres segundos de atención por parte de alguna de ellas; quizás tampoco su dialéctica ni su oratoria, un tanto rudas y desordenadas, lograsen encandilarlas más allá de la clásica atención por pura compasión.
Pero sea como fuere, Eneko Tellagorri había logrado desarrollar, tal vez por instinto de supervivencia de la propia especi, por puro gusto o por vicio, una habilidad muy especial con la lengua, un poder propio del mismísimo Eros.

  A la edad de diez años, y mientras otros niños de su misma edad jugaban al fútbol o emulaban ser Indiana Jones, Eneko Tellagorri se pasaba horas y horas abstraído en la lectura de unos libros de temática sexual que halló en el desván de su casa.
Allí pasaba sus horas libres, maravillado por todo lo que en ellos descubría y en concreto por el sexo de la mujer, comenzando a confeccionar dibujos, esquemas y análisis en base a lo que leía.
Pero fueron sobre todo, la práctica y la experiencia que le reportaron sus cada vez más habituales escarceos con Ane y Mirentxu Zazpilanda, dos primas, vecinas de la casa en la que vivía, las que más influyeron en el aprendizaje y desarrollo de aquella habilidad.

–Con nosotras vas a saber lo que es bueno chaval –Le había vaticinado Ane el día que sorprendió a Eneko por la espalda mientras él dibujaba una vulva perfecta –¿Has probado ya alguna, txiki?
  Acto seguido, y antes de que el joven, dos años menor que ella, pudiese responder, se levantó la falda dejando su rasurado sexo a la altura de los atónitos ojos de Eneko.

–No... ¿no usas bragas? –Con la boca semiabierta y sin perder detalle de lo que tenía a escasos diez centímetros de su boca, aquello fue lo único que alcanzó a responder, después, todo ocurriría muy deprisa.

–No, ni Mirentxu, ni yo las usamos. Así está siempre fresco, ¿te llega lo fresco que lo tengo?

Y ocurrió. Cuando Ane adelantó su cadera para acercar su sexo aún más a Eneko, de la boca de éste surgió, como con vida propia y enérgica, su lengua, golpeando con violencia y quedando apoyada contra los despejados labios de la chica, los cuales, ya comenzaban a sentir su propia humedad.

–¡Joder!, ¿Que ostias tienes ahí, chaval?

  Una lengua inusualmente larga, gruesa y dura pero fantásticamente flexible, capaz de moverse como una serpiente, asomaba por la boca de Eneko.
Convulsa y excitada aunque también un poco asustada, Ane se bajo la falda y tras apartarse de Eneko tres pasos, pese a la flojera de piernas que comenzaba a sentir, salió a la carrera de la habitación de Eneko, tropezando en la puerta con el padre de este.

–Egunon Ane. Agur Ane.*
  Eneko, ¿que cojones le has hecho a la chavala?

Esa fue la primera vez. Ane se lo contó a su prima Mirentxu, quien la hizo jurar que nada contaría sobre aquello, mientras la desnudaba delicadamente.

–Será nuestro juguete moldeado a nuestro gusto. Apenas hay hombres en la comarca e incluso tú podrías casarte con él. Su familia tiene tierras y producen el mejor queso de la zona. Yo me conformaría con alguna que otra visita. –Y se besaron.

Así comenzó una relación a tres bandas que hizo posible que tras dejar atrás la pubertad, Eneko Tellagorri fuese ya capaz de hacer estremecer por completo el cuerpo de una mujer con tan solo rozar la punta de su lengua, apenas en medio centímetro cuadrado, sobre el lugar exacto.
Se comentaba en el pueblo, que solo con ella y en una sola noche, Eneko Tellagorri habría conseguido arrancarle siete orgasmos a Bixenta, la joven viuda que habitaba en la casa situada en lo alto de la colina y que los gritos y jadeos de esta, habían podido escucharse incluso desde el pueblo de al lado, Ibaia, situado a dos kilómetros de Gorriaran.

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Los nombres de personas y de lugares que aparecen en este relato son todos ficticios, cualquier semejanza o parecido con la realidad, es puta casualidad, de verdad.

*Buenos días Ane. Adiós Ane.

M.B.14





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2014-10-15

Guns N' Roses - Dead Horse


 Guns N' Roses - Dead Horse
Letra

Cansado de esta vida
no es que vayas a preocuparte 
no soy el único con
quien comparto estos sentimientos

Nadie entiende más o menos porqué estamos aquí
buscando respuestas
que nunca aparecen

Pero quizás si mirase mejor
vería que tú también estas tratando de entender esta vida
que todos estamos viviendo
(Luego, cuando me dijo que iba a
romper mi auto... yo no sabía qué hacer)

A veces siento como si estuviese
galopando un caballo muerto
y no sé porqué razón tú
estarías tratando de bajonearme.

Me gustaría pensar que nuestro amor
vale un poco más
Podrá sonar gracioso pero ahora
podrías estar pensando
que yo estoy sonriendo
Supongo que algunas cosas nunca cambian.
Nunca cambian

Me encontré con un viejo cowboy
Vi la mirada en sus ojos
Algo me dice que él ha estado aqui antes
porque la experiencia te hace sabio
Yo sólo era un pendejo
cuando el pensamiento vino a mí por primera vez
Que yo soy el hijo de una pistola
y la pistola de un hijo
que trajo al diablo en mí
A veces siento como si estuviese
galopando un caballo muerto
y no sé porqué razón tú
estarías tratando de bajonearme.

Me gustaría pensar que nuestro amor
vale un poco más
Podrá sonar gracioso pero ahora
podrías estar pensando
que yo estoy sonriendo
Supongo que algunas cosas nunca cambian
Nunca cambian

Yo no soy lo que se llamaría un alma vieja
Estuve en este camino un par de veces
 todavía mojado detrás de las lágrimas

Pero ahora la suciedad esta
empezando a limpiarse
A veces siento como si estuviese
galopando un caballo muerto
y no sé porqué razón tú
estarías tratando de bajonearme.

Me gustaría pensar que nuestro amor
vale un poco más
Podrá sonar gracioso pero ahora
podrías estar pensando
que yo estoy sonriendo
Supongo que algunas cosas nunca cambian
Nunca cambian.

Cansado de esta vida
No es que vayas a preocuparte,
no soy el único con
quien comparto estos sentimientos.

.......................................................................................

Fin de la trasmisión... 
86400 Razones para Sentir. M.B.13-14



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