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2014-11-04

Fotografías Propias. Errekatxo. Androidografías. 014


 Errekatxo - El Regato


Hogar desde la ventana.
     Paso por su lado, el izquierdo si miramos hacia la puerta, contraria con el norte. Apenas el sonido de una radio, mal sintonizada, se escucha desde el exterior y en ella, un hombrecillo se afana en intentar explicar porqué, bajo su "siempre objetivo" punto de vista, aquello no fue penalty, mientras decenas de voces y sonidos de lo más peculiares, provenientes de otras emisoras vecinas, camuflan sus palabras de sinsentidos.

Quedan restos de una cena para tres aún sobre una gran mesa de roble, semicubierta por un mantel con motivos en rojo, verde y blanco; también canta una mujer en la planta superior, lo que distingo como una nana.

     Llega el olor a aceite de oliva, calentado a la temperatura justa a la que se fríen un par de huevos, con patatas y pimientos y un poco de chorizo. Seguro que hubo pan de hogaza y queso y nueces y sagardoa y membrillo.
Las nueces con queso dicen que saben a beso. Eso dicen sí.

     La luz en el interior, ilumina una pequeña escalera artesanal de madera y bajo ella, un pequeño cuadro basado en una escena de la época victoriana; sentado en su butaca de cuero, junto a una chimenea, dormita un hombre y de su mano, como un péndulo, cuelga un libro aún por empezar. En el cenicero, un cigarrillo rubio añade jirones de seda blanca a la escena.
Calla la mujer y baja sigilosa por las escaleras. Se dirige a la radio, cambia de emisora y al momento, consigue sintonizar el  I´m mine, de Pearl Jam en la RRFm.

     –Cielo, sube el volumen y ven. –Él ha despertado.

Ella se acerca y a la altura de sus pies, suelta y deja deslizar sobre su piel, la bata de raso en color vino que viste para, ya desnuda, sentarse sobre sus piernas. 
Se acoplan y pronto se atreven con un primer beso, de reconocimiento, mirándose a los ojos. Luego se regalan tres más idénticos y por fin, uno continuo, uno de esos besos insomnes, a los que tantas veces el amanecer, ha llegado ya a sorprender, aún despiertos sobre los labios.

Pienso en aquello de las nueces y el queso.
Sonrio y miro la hora. No llevo reloj.
Hace frío.
–Creo que va siendo hora de volver a casa, ¿no, vasco?
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 Amaia


 
Mirada.
 
 Cementerio junto al o sobre el frontón.

 Mirando con mirada vegetal.

 
Nocturno.
 Eskauritza Kalea
Enano de Jardín frente a su caserio
Aleros de madera.

 Balcones y alero.

 Desde la defensa.

Errekatxo.

M.B.14