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2015-02-07

Buenas noches mi amor


Mi niña quedó dormida,
siempre le pasa lo mismo.
Aunque venda caro su cierre de pestañas,
el cansancio ya se cobró
una nueva víctima,
la de las seis y media de la mañana.
Es cuando aprovecho
para mirarla sin que se ruborice.

Quizás sueñe
con ser cantante de boleros electrónicos,
o con un holgado siete en matemáticas,
o tal vez, porque no,
con ese niñato barbilampiño
que empieza a mirarla
con ojitos de macho.

No como yo la miro ahora,
mi niña,
mi sangre,
mis ojos.
La que un día
fue motita de mi semen,
hoy es mi vida entera.

La arropo con la mirada
mientras cae la noche fría,
cuando esta estúpida sonrisa
de padre satisfecho
delata mi felicidad.

Tiene las uñas pintadas,
siempre tiene las uñas pintadas,
esta semana de azul y plata
y con su carita cubierta a la mitad
por parte de su pelo,
que agotado, se rindió pronto,
tras sacudir ella su melena.

Aún tiene puesta su batita de Phoo,
sus mangas,
no cubren ya apenas sus muñecas
y además, se ajusta,
cada año más,
al contorno de su cuerpo,
 más de mujer,
cada año.

La despertaré con un beso,
para que vaya a la cama.
O no lo hará,
y me dirá cuatro palabras sueltas,
una breve protesta, seguro y yo,
le pediré mis besos,
esos que nunca me niega,
los de buenas noches mi amor,
hasta mañana.
M.B.15