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2013-08-17

La habitación Nª 22

 Llueve en la ciudad. 
LLueve a mares sobre sus calles.
Cocluye al fin en Sadcity el día
anochecen sus bombillas,
 amaneciendo los amantes
 de un motel de la Quinta Avenida.
Él, sobre una piltra acostado,
espera infantil que aparezcas por la puerta
reproduciendo tu femenina silueta.
Serigrafía milimétrica al detalle,
sobre el lienzo insinuante
 de una tenue luz encendida,
de trazos imposibles y curvas delirantes...
Puro arte.
Desnudo él, se incorpora y se acerca,
abandona su vestido ella 
y cerrando sus ojos, le espera.

Al cerrarse la puerta de la habitación veintidós,
ya sienten sus prominentes calores
entre continuos temblores y turbados latidos.

Chocan sus bocas en besos sabor a miel,
 sus manos entretenidas juguetonas 
perdidas en sentidas caricias,
con abrazos apretados, dados sin cuartel,
y palabras de amor que como lava de volcán
son vertidas,
y en susurros  repetidas.
Muerden sus cuerpos,
 aprietan sus manos,
erizando cabellos,
 tensando el vivo cuero,
hasta comerse a bocados.

Caen rendidos ambos, entregados, 
bandera blanca a las pasiones más carnales,
 el juego a dos ha comenzado.
 Es hora pues de seguir caminando por vacias calles.

- Porqué tuve que seguirla... ?
Si ya sabía lo que ocurría.
Llueve en Sadcity, ahora sí.
Llueven oceanos,
 hundiéndome en cada charco,
levantándome y yéndome de nuevo al fondo
.
 Llueve en la ciudad. 
Empapando las calles e hiriendo mortalmente
la siempre presente soledad
 de mi vagar...

 M.B2013




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