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2013-08-23

Soltando amarras.... Pólvora.

Moett aguardaba fuera de la choza, su tarea de vigilancia realmente no era necesaria. Una vez que los traviesos Ikatz y Oloff, se habían alejado de allí, ninguna otra persona osó arrimarse allí.
Moett imponía por su talla y su embergadura. Desde los doce años había trabajado en tareas de lo más variopintas y exigentes fisicamente. En la mina, en la construcción, ayudando a la gente más mayor con las labores del campo...
Tenía doce años cuando se produjo la llegada del anterior "extraño" a la aldea. Por lo que en ese momento, contaba con treinta y siete años. Parecía mayor, quizás hasta diez años más de los que tenía.
No había maldad en él, y sus convecinos lo sabían. Nadie por eso, buscaba meterse en follones con el bueno de Moett.
Una "mohicana", de pelo negro coronaba su gran cabeza, no precisamente grande en contenido, pero sí en continente. Moett tenía una gran mollera, que varias veces ya, había utilizado como ariete, ante "visitas inesperadas" de los moradores del bosque.


Como todos los habitantes hombre de la aldea, vestía el Kilt, rojo a cuadros con lineas verdes y blancas, los propios de su clan, Chattan. Y a la cintura, siempre amarrado su afilado y descomunal cuchillo.
 Calzado con una serie de vendas, del mismo material, superpuestas alrededor de sus pies y amarradas con más cintas estrechas de cuero a los pies y a sus gemelos hasta llegar a sus rodillas.
En Moett recaía la responsabilidad de la seguridad en la aldea. No para los propios habitantes, sino por el peligro que suponían las continuas incursiones, de un tiempo a esa parte, de los habitantes del bosque en su aldea.
Cuando Bäkar salió a buscarle, por requerimiento de Hosspur, le halló bostezando todo lo que su mandíbula daba de sí, y deshojando una margarita.

- Moett, dice Hosspur que si puedes...,- Bäkar se quedó sonriendo ante la cara que puso Moeet al verse sorprendido,- ayudarnos a mover al extraño.

Moett, trató de esconder, en vano, la flor que deshojaba; y su cara, como cuando Hosspur le daba a probar sus embriagadores brebajes, había tomado ya un delator rubor rojizo en sus mejillas.

- Ehhh, sí, claro Bäkar... Vamos.

Cuando entraron, ambos fueron cegados por una luz blanquecina y muy cegadora que apuntaba a uno y a otro, impidiéndoles ver absolutamente nada.

- Jajajajaaaa... Es lo más fantástico que jamás he visto, que genialidad, y no quema !!- Hosspur había conseguido abrir uno de los bolsillos de la mochila y ya tenía colocada sobre su frente el foco frontal de Anskar,- Me vendrá de maravilla para la intervención... Ahora lo primero es cortar y extraer la flecha para poder actuar en la zona.

Moett, más dado a esas tareas, cogió un cuchillo de hoja ancha, y poco a poco, pasada a pasada, fue cortando la vara de la flecha hasta que esta, cedió.

- No tires la punta, se la prometí a Ikatz, y cualquiera le aguanta luego, si sabe que no se la he guardado. Echalá al fuego luego, y cuando se apaguen las brasas la recogeré.- Dijo Hosspur.

Extrajeron la flecha con mucho cuidado, y retiraron la mochila.
Con el mismo cuchillo, Hosspur desgarro las sanguinolentas ropas de Anskar, dejando al descubierto la herida. La cual a pesar de ser solo un agujero de un centimetro cuadrado, presentaba a su alrededor un tono muy negruzco que asustó a los tres que allí estaban.

- Hay que darse prisa. No hay mucho más tiempo.- Dijo Bäkar.- Traeré el agua caliente mientras quemas la herida Hosspur, sabes que me marea ver eso que haces...

- Está bien Bäkar, traela.


Entonces Hosspur, extrajo de su zurrón, lo que él llamaba La chispa, y que no era sino un proyectil de bala que había recuperado del cuerpo sin vida del anterior visitante.
Como en otras ocasiones en las que algún habitante de la aldea había sido herido con esas flechas, extrajo la polvora, depositándola a ambos lados de la herida, y metiendo un poco incluso dentro de la misma, ayudado de su dedo meñique. Anskar parecía muerto, ni una respuesta en forma de queja ni de movimiento ante todo ello.

- Acércame esa vela, ¿quieres Bäkar?

Bäkar estendió su brazo y se la dió sin ni siquiera mirar..

- Toma.- Y se dio media vuelta.

Hosspur, arrimó minimamente la llama a la herida, y de inmediato esta, o más bien la polvora que la impregnaba por fuera y por dentro ardió en un fogonazo azul anaranjado, apagándose al de escasos segundos.
El agujero de la herida tenía ahora mayor diámetro, e incluso la luz pasaba a través del aún humeante boquete. Pero Anskar seguía sin dar señales de vida.

- Todo lo que podíamos hacer está hecho. Limpiaremos la zona y le refrescaremos la fiebre. Aún respira. Sólo podemos ya esperar.- Sentenció Hosspur.

Solo son 10 segundos...

- Que ?.... Que te vas a ir a Escocia?, tú estas chalado hijo. 

Esas fueron las palabras con las que Joseph, recibió la noticia de boca del propio Anskar, su hijo.

- Aita, sólo un mes, quiero hacer ese viaje, algo me llama a que lo haga. Es mi última oportunidad de arreglar lo que queda de mí.

- Está bien, no te podré detener , verdad?.... Cuándo partes?  

- Mañana.

...3, 2, 1... Ya.

M.B2013