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2013-08-17

Soltando Amarras... Hope

Permanecieron en silencio, abrazados juntos los dos en esa mirada acuosa y trasparente, el tiempo justo que dura el abrazo en un reencuentro entre dos hermanos que, después una inexistente y prematura despedida años atrás, en la que no fue posible hacerlo por parte de ninguno de ellos,
volvían a reencontrarse magicamente.
Flotaban en aquellas lágrimas los porqués del mayor de los hermanos, los perdóname del pequeño, así, cuando Anskar, en un sorpresivo para él, pero sentido movimiento ordenado ejecutar desde su corazón, arrimó su rostro al de aquel unicornio, su hermano, ambos se empaparon de respuestas, llorando de pura comprensión, hipando perdónes mutuos.. y sollozando sus necesidades de cariño mutuo.
Salieron en aquellas lágrimas, naufragando hacia la deriva, los rencores y los sentimientos de culpa;
esas fueron las lágrimas más díficiles de expulsar.
Cesaron los lloros, y la sensación de rabia, dolor y tristeza que ambas almas portaban, era simplemente la paz y el bienestar añoradas.
 Practicamente sobraban las palabras, todo entre sus almas estaba resuelto.
Ya entonces, y aunque Anskar no era capaz de vérselos, sus ojos prendían en su interior dos intensos y pequeños fueguitos multicolor.
Sentía vida y fuerza, y aunque de momento no pensó en ello, se sentía como había estado hacía solo un momentito, a un palmo del suelo, ligero y liberado.
En parte al menos..... Pero era tanta la carga...!!

- Te he echado mucho de menos cabrón!, no sabes cuanto... no lo sabes...
  
... Y volvió a llorar. Sin embargo, una mueca mínima y asustada,
deseosa pero con miedo a ser reflejada,
comenzaba ya a dibujarse, aún a carboncillo...
Oscura, en el rostro de Anskar.

- Tú crees que no lo sé?. Hermano escúchame, lo he visto todo en tod@s vosotr@s. Lo llevo todo conmigo y cargo con cada lágrima derramada... Con cada corazón desgarrado por causa de mi ...muerte. Desde que me fuí, no me separé de vovotr@s, nunca. 
Aquella mañana en Zierbena, en el puente desde donde lanzasteis mis cenizas, yo estaba allí. Vertiendo mi dolor y culpa en cada gota de lluvia que sobre vosotr@s caía.
Deseaba no presenciarlo, igual que vosotr@s no deseabais que ocurriese todo aquello.
Recuerdo tus palabras hermano, dos tan solo.... Eskerrik asko dijiste...


No era un día especialmente nuboso,
 incluso se diría que en algún momento,
podría haber llegado a asomar algún tímido rayo de sol... 
eran los últimos días de Enero. 
El tanatorio estaba repleto de gente que entraba y salía; salía y entraba, much@s de ell@s a fumar o simplemente a respirar fuera de aquel luctuoso recinto. 
Rostros compungidos y ojos inyectados en rojo dolor.
Apretones de mano, palmadas en la espalda... secas, animando o intentando en esfuerzos titánicos, sosegar y calmar el llanto y el dolor, 
de la personas, que unas a otras iban encontrándose.
No habría entierro al uso en nicho. 
Anskar, tras delegar su aita toda responsabilidad de decisión, incluída la de donación de órganos, había decidido que el cuerpo fuese incinerado, y las cenizas fuesen arrojadas al mar.
Sabía que Imanol era muy contrario a ser enterrado o metido en un nicho. 
Así pues, y conociendo la afición de su hermano por el mar, el submarinismo ....y la necesidad de huir en libertad de todo que representaba su muerte, decidió que serían arrojadas lascenizas, en un pequeño puerto, pesquero en origen, y hoy convertido en zona de descanso y paseo,
 Zierbena. 
Desde su puente de madera montada sobre guesos cables de acero, arrojaría la urna, biodegradable, según le habían asegurado en el propio tanatorio.
Desde el momento en el que recibe la urna con las cenizas ya no la suelta. Apenas afloja un poco sus heladas manos entorno a ella, para dejar que algún familiar pueda despedirse besándola...
 Grabando palabras y frases desgarradoras...
Escenas y sobre todo gestos nuevos de dolor en caras que conocía a la perfección.
En ese lugar, de nuevo allí, pero por vez primera, empezó a sentir sosiego y calma en su soledad.
Aquel día, comenzó a esquivar encuentros, miradas. 
No quería consuelo. 
No existía. 
Y todas las traídas y llevadas palabras, las narcotizantes frases repetitivas que llegaban a su cabeza, rapidamente salían sin ser asimiladas o atendidas siquiera, sin dejar poso en él.
Le habían indicado el lugar exacto donde se las entregarían. 
Anskar, en su eterno deambular por el perímetro y los pasillos del tanatorio, 
se presentó media hora antes en el lugar.
Encendió un cigarro, y esperó.
Otro cigarro en la espera más larga de su vida. 
O eso al menos le pareció.
Al fin, le hicieron entrega. Se aferro con sus dos brazos alrededor, y cerró los ojos... 

En ese momento, también yo te estaba abrazando, en la rampa del tanatorio... Estaba contigo Anskar...

- Có.. cómo sabes lo que estoy pensando ahora mismo... ?
Sí !!... Sentí que me abrazabas, lo sentí !!!
Pero luego nunca ya más nada... Y lo he intentado... hablandote con cuerpo y alma... y nunca te volví a sentir... Ni siquiera sobre aquel puente en el que estabamos tod@s ...

- Estás seguro....?


Montó en uno de los coches, o alguien lo hizo por él, ayudándole, en esos momentos Anskar no estaba mentalmente presente. Agarraba la urna, y no decía palabra.
Una vez en Zierbena, ya caminando, fueron todos,
 en solitario un@s, en grupos otr@s, hacia el puente.
Al estar montado sobre cable de acero, la presencia y el movimiento de tanta gente,  
hacía que el puente se combase ritmicamente hasta que no estuvieron tod@s quietos.
El silencio era total, 
sólo el estallido de las olas contra la roca y los bloques de hormigón,
 acompañado del inútil  intento de ahogar llantos, ponían sonido a aquella escena.
Pero nada oía Anskar.
Y sus ojos tampoco estaban vivos, oscuros ya,
 como la lóbrega profundidad del agua que pasaba bajo aquel puente,
 hacia el puerto.
Quizás por todo ello, no fue consciente y...
... A pesar de que no era un día especialmente nuboso, 
incluso se diría que en algún momento
 podría haber llegado a asomar algún tímido rayo de sol...
en el momento exacto en que arrojaba con fuerza la urna al mar,
 y lanzaba un pesaroso
"eskerrik asko!!", comenzaba a caer la lluvia. 
La lluvia en la que Imanol les enviaba su señal de presencia... 
   
- Sí... empiezo a recordar ese momento... sí. Y después de todo esto creo que ciertamente fue así
Ahora explícame que está pasando, porqué todo esto... Qué ocurre Imanol...? 

- Te iré explicando todo a su tiempo. Pero empezaré diciendo que puedes si lo deseas seguir llamándome Imanol, pero aquí me llaman Hope desde que llegué... 

- Hope..!!??.... Como Bob Hope!!??.....

- ........

- ........

-Jhajhajhjahjhajhajha

-Jhajhajhajahajhajhajha


Y volvieron a reir, con las mismas ganas,
 en aquel bosque sonaron de nuevo las mismas risas infantiles que cuando de niños,
 reían por cualquier cosa ,
hasta llegar a dolerles la tripa o la mandíbula... 

Hope... *eskerrik asko.... Muchas gracias...

M.B2013
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