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2013-08-19

Soltando amarras...A salvo, y juntos...

Aquella primera flecha o dardo, no sabía realmente aún qué había sido, pasó a escasos dos o tres centímetros del cuello de Anskar.
Para cuando quiso volver la vista desde donde había venido aquella flecha, una segunda, había alcanzado su objetivo, entrándole por la espalda en su hombro derecho, justo por debajo de la clavícula, y saliéndole a su vez por delante, unas dos terceras partes de la flecha.


El dolor fue intenso desde el principio. Aún así, y antes de que el arquero, o arqueros, volviesen a colocarlo en los puntos de mira de sus diestros arcos, de tres zancadas y semiagachado consiguió llegar a la altura de Hope, quien cuerpo en tierra sobre sus patas delanteras, aguardaba el salto de Anskar sobre su lomo, para emprender la huida.


Y así fue, aunque más que saltar lo que consiguió hacer fue caer sentado sobre Hope, y asirse a su crin tan fuerte como pudo; realmente, como el cada vez más insoportable dolor le permitía.

–Agárrate lo más fuerte que puedas, y aprieta tus rodillas contra mí,
de lo demás me encargo yo.

Dicho esto, Hope en dos rápidos movimientos, como un resorte,
cargó sobre los cuartos traseros de su cuerpo,y con un raudo y repentino brinco, salió despedido hacia adelante en décimas de segundo, en un Tí-Tá, que diría Anskar. Momento en el cual, y sin llegar siquiera a apoyar nuevamente las pezuñas en la tierra,
dos alas colosales emergían portentosas una a cada lado de sus costados, un poco más arriba de donde Anskar apoyaba sus flexionadas rodillas. 

En pocos segundos, y ya cabalgando velozmente ágil, aún teniendo que esquivar árboles y rocas, tenía sus alas estiradas hacia atrás, sirviendo de sujeción al jinete que llevaba; el cual, solo era capaz de asomar a duras penas, su cara por uno de los costados de la cabeza de Hope, para esconderla al momento ante el vértigo,
que tal velocidad de carrera y la cantidad de quiebros bruscos, le producían.


Las flechas a su vez silbaban amenazantes desde todos los ángulos,
clavándose en troncos, reventando por completo contra rocas, o perdiéndose en las zonas más profundas del bosque.


Hasta que al fin Hope divisó un claro cercano en el bosque, lo que indicaba una de sus salidas a campo abierto. Llegar allí y a lo que sin duda era la única manera de sacar a su hermano de allí con vida,
era objetivo irrenunciable para Hope; ya no sólo por el éxito de la misión que Anskar debería llevar a cabo, y que este aún desconocía. Se lo debía por las veces que su hermano intentó, consiguiendo varias de ellas,  sacarle de algún que otro lío.

–Ahora si deberás sujetarte bien Anskar, debo usar las alas si queremos salir volando de aquí.

–Adelante Hope, haz lo que debas hacer, no te preocupes por mí.
Te he conseguido encontrar, y ya no me separo de tu lado.

A escasos treinta metros aparecía, tras las últimas hileras de árboles, la luz del día, teñida de un verde brillante; el color vivo de la hierva que, exuberante danzaba al compás del viento en las campas con la que limitaba el bosque por esa parte...

Hope extendió sus dos alas, de las cuales al instante, emanó un vapor fresco y perfumado, con esencias de violetas y aroma de azahares. Las sacudió tan sólo dos veces y con un ligero e imperceptible impulso, se elevaron ambos triunfales en su huida,
dejando abajo aquel bosque y a aquellos que tras localizar a Anskar, tenían la orden de capturarle vivo, o en su defecto, eliminarle. Sin saber él aún porqué.

Pero no sería ahí. No ese día... Ni en ese momento. En ese instante, surcaba los cielos al galope, por prados de blancas nubes, con su hermano a su lado sano y a salvo...A salvo, y juntos...


M.B2013