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2013-08-07

Soltando Amarras..... Jaú... señorito !!!

Había terminado ya de fumar, pero aún así, seguí un rato más recostado, sin duda, tanto recuerdo acumulado, llegado de todos los puntos cardinales de mi memoria;
 junto con la paz y el silencio de la propia naturaleza, hacían que me encontrara como... no sé,
 como se encuentra una persona sentada en el taza de su propio cuarto de aseo, cuando está apurada: 
A gusto, vamos.
Recordaba el momento vivido tan solo unas horas antes, balanceándome en la liana, 
imaginaba, que en algún momento, una vez me hubiese alejado lo suficiente,
 y para que yo no escuchara el eco de su crujir, 
Imanol realmente, se aupaba a ese tronco, liana entre las manos, 
y enroscándose en ella, como la ella misma hacia con el propio tronco,
 se balanceaba entre carcajadas, sin duda provocadas por el vértigo, y esas cosquillas que él decía que le hacían en el estómago, con cada vaivén...

- Jhajhajhajhaaa.... 

 Su risa, para siempre guardada, grabada para mí, en esos momentos de felicidad infantil,
 de reir de pura felicidad... 
La que nos es entregada al nacer, sin condimentos,
 esos que más tarde la convertirían en sonrisa obligada ...y de rendición...
Pero yo tenía guardada esa, la de origen,
 y esa era la que quería recordar, la más pura de ellas...
No hay dos sin tres, suele decirse, así que inesperadamente,
 y cumpliendo inconscientemente con un consejo 
que muchas personas me habían dado durante mucho tiempo, y que nunca llegué a realizar...
 tras dos amagos, y el caer de dos lagrimones...
 de lo más profundo de mi estómago,
 y ascendiendo por mi pecho...
 desgarrando mi garganta 
y forzando mi boca a permanecer abierta,
 nace un grito, potente... un rotundo eco de nuevo en aquel vergel de paz.
Lo mantengo... y en él, expulso todo lo que el aire acumulado en mis pulmones da de sí, 
para culminar en un precioso llanto de esos que te empapan por completo la cara,
 entre lágrimas y mucosidades acuosas...
 mezclado, con la clásica sonrisa estúpida de esas que te acabas preguntando...

- De qué hostias me estoy riendo....

- Aquí tienes, tu arco. Ten mucho cuidado, y no apuntes a nadie con él. Y Carlos lo hace contigo, me avisas, ya está advertido de que no le paso ni una... pero por si acaso.

Eran repetidas las "bromitas" y faltas de respeto hacia Imanol por parte del señorito del pueblo. Miembro de una de las familias de constructores más acomodadas de la zona y propietaria, practicamente como terratenientes, de cuantos terrenos y negocios hay por la zona.
Continuas las referencias a su sobrepeso, por lo que en más de una ocasión había llegado yo mismo a mayores con enfrentamientos abiertos a guantadas...
No estaba dispuesto a soportar ni una más. Y el grupo lo sabía, también él.

- Haremos el refugio aquí, en esta esplanada...

Propuso Txomin, otro miembro de la cuadrilla, del Valle de Trápaga. También él, era de los que ibamos los fines de semana y durante las épocas de vacaciones y puentes.
Un chico amable, tímido, como la mayoría de nosotr@s.

- Txoooomin... ahí no puede ser, no ves que pilla toda la trayectoria de las lianas, tiene que ser allí, junto a los matorrales aquellos y así aprovechamos para sujetar los plásticos... 
A qué sí Anskar...?

- Txomín, Imanol tiene razón... - Dijo Mikel.

Mikel era otro de los veraniegos miembros de aquella cuadrilla.
Imanol era el más pequeño, pero el que más entusiasmo mostraba; quizá el más torpe, pero el que más interés en vivir las aventuras ponía.... y a mí aquello me enorgullecía entonces, y aún hoy, a toro pasado como suele decirse.

3...2....1....
 ????

Todo se hace uno, un mismo recuerdo, invadido por imágenes de otro, que poco a poco ,
 va ocupando su lugar...
Y así, en un abrir de ojos, y volverlos a cerrar, me veo envuelto en otro ambiente, distinto lugar pero el mismo, y en él...

- A ver printzesa*... vamos a hacer una tienda como la de los jefes indios, y luego ponemos una toalla en el suelo y os podeis meter dentro tu prima y tú.

- Bieeeeen!!! 

Me dirigí con ella a la zona del descampado, donde almacenaban lo aldeanos, ramas resultantes de la poda de árboles, y hierbas secas ya, provenientes de la siega y limpieza del prado.
Ella con sus pequeñas manitas, de auténtica princesita mimada, recogía palitos en su afán por ayudarme...
Coloqué varias varas alargadas verticalmente y clavadas al suelo formando un círculo amplio,  unidas en su parte superior por un manojo de hiervas largas mediante varios nudos.
Una vez el esqueleto armado, fuimos colocando los mechones de hierba seca por encima, formando una tienda del tipo Sioux tal, que hasta el mismísimo Nube Roja la hubiese convertido, en su residencia de verano...
Hacía muchísimo calor, y una vez colocada la toalla en su interior, allí se metieron las dos primas. Bajo aquella única sombra en trescientos metros a la redonda... Ymi printzesa, era feliz en lo que para ella era ya, su casita...
3...2...1... Pasó....


*Printzesa: Princesa en Euskera.

M.B2013