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2013-08-05

Soltando amarras... El bosque animado, entrada.

El viento, no dejó de azotar esa mañana. Peinando la alta hierva que cubría la amplia campa que precedía a la entrada del bosque, y por supuesto, inquietando en su movimiento a las numerosisimas flores del cardo que aportaban su color magenta a tanto intenso verde. Recogí una de ellas y la metí entre las hojas de la libreta que tenía por diario.
Me recordó la escena de la película Braveheart, el cardo que William Wallace guardaba junto con el pañuelo  de su amada... Ese color...
Guarde el diario en la mochila y me apresuré a adetrarme en el bosque. Abetos, pinos y alerces eran los pobladores inamovibles de aquella tupida formación de árboles, no tan antiguos como la tierra sobre la que habían crecido, pero aún así altos y frondosos.
Sobrevolaban la entrada al bosque, una pareja de águilas pescadoras, lo que me dió que pensar que cerca podría encontrar un río o un lago, donde habitualmente se surten de salmones y truchas estas aves; o quizá estarían controlando mi entrada al bosque... un ser extraño como yo lo era por esos parajes, debió llamar su atención.
Me situé a la entrada del bosque, y eché un ùltimo vistazo atrás, el viento, soplaba con fuerza y agitaba las copas de los árboles...
Recogì una vara que me pareciò perfecta para poder ir apartando helechos y otros matorrales de mi camino. Y comencè a caminar...
Adentrarme en aquel bosque, fue entrar en otro mundo. Un mundo que no era desconocido por mí.
 Según iba avanzando, daba la impresión de ir adentrandome en una cueva, debido al espeso y opaco techo que la frondosidad de los árboles formaba.
 Tan solo algún haz de luz diurna, atravesaba tan espeso manto de hojas y cruzaba como un rayo láser, la húmeda atmósfera de neblina, que dentro del bosque había.
El musgo, era el dueño y señor de todo aquello... árboles y rocas, aparecían vestidos por su verde manto, como no queriendo desentonar con el resto del paisaje.... hermoso.
Y por supuesto, las lianas... abrazadas la mayoría aún a los árboles. Enredándose a sus troncos, como parejas de baile en un concurso de tangos...

Solo son 10 segundos.....

- Adelante muchachos !!, creo que hemos llegado. Este es buen lugar para montar el campamento. Dejaremos aquí, entre los matorrales las bicicletas y bajaremos por aquel lado.

Habíamos recorrido en bicicleta el trayecto, de unos cinco kilometros, que separaba el pueblo cántabro de Arnuero, de aquel bosque en el que nos hallabamos. 

Portábamos toldos de plastico, cuerdas, dos hachas, cuchillos e hilo bala; aparte de raciones de alimentos como galletas, magdalenas, queso, fruta y chocolate. Cada cual aportaba en ese sentido, lo que buenamente se había podido llevar de la despensa de su casa.La idea era pasar ese día y la noche en aquel bosque, y claro, para ser una auténtica aventura, nada podían saber los mayores...

- Imanol, tú tranqui... si cogemos los dos se darán cuenta. Tú lleva el hacha y la garrafa de agua, ya me encargo yo del resto.

- Vale, pero tú me harás el arco... Quiero que me lo hagas tú. Los tuyos tiran más lejos...

- Jhjahjahhahaa......Está bieeeen... Solo te pido que tengas cuidado, y que no te separes de mí. Cuando se hagan los bandos, tú conmigo, dejate de Carlos... ese solo va a lo suyo. Y esto no va a ser una tontería cualquiera... Ahhh!!!... Y no le digas nada a amatxu... o te quedarás sin arco...

...........
3....2....1.... Pasó.
Me fijo en que varias de las lianas están sueltas del tronco, y como cuando niño, agarro emocionado una de ellas, retrocedo con ella entre mis manos, hasta subirme a un tronco grueso que hay detrás mío en el suelo...
Cojo impulso y... comienza el vuelo !!

 -Jodeeeerrr!!!!, que buenooo jhjahjahjahjahaaaa....

M.B2013